Ps. Alejandra Cerda Suárez
Ps. Alejandra Cerda Suárez
Psicóloga Clí­nica | Terapias complementarias
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Artículos de psicología clínica y bienestar

Reflexiones, herramientas y recursos para el bienestar emocional.

Individuación: el camino de la mariposa

Individuación: el camino de la Mariposa

Hay procesos interiores que no comienzan con una decisión consciente, sino con un llamado silencioso. Algo en nosotros pide transformación, sentido, profundidad. Carl Jung llamó a ese proceso individuación: el camino por el cual una persona llega a ser quien realmente es.

Este camino no es lineal ni cómodo. Se parece más al viaje de una mariposa que a una ruta trazada en línea recta. Y no es casual que, desde tiempos antiguos, la mariposa haya sido símbolo del alma.

La mariposa como imagen del alma

En la Grecia antigua, la palabra psyché significaba tanto alma como mariposa. En antiguos relatos, se decía que el alma abandonaba el cuerpo al morir en forma de mariposa, actuando como un psicopompo: un mediador entre mundos, entre lo visible y lo invisible.

Desde la psicología profunda, esta imagen nos habla de un puente entre la conciencia y el inconsciente, de una función trascendente que permite integrar los opuestos internos. La mariposa no niega su pasado como oruga, ni evita la oscuridad de la crisálida. La atraviesa.

Eros y Psique: amar implica transformarse

El mito de Eros y Psique es una de las metáforas más potentes del proceso de individuación. Psique, figura del alma, debe atravesar pruebas impuestas por Venus antes de reunirse con Eros. Cada prueba implica confrontar el miedo, la pérdida, la sombra.

Esta unión no es solo amorosa, es simbólica: representa la integración de los opuestos, el encuentro entre el ego y el sí mismo. La verdadera unión ocurre cuando ambos han realizado un trabajo interior profundo, cuando han aceptado su vulnerabilidad y su oscuridad.

No hay individuación sin sombra. No hay transformación sin crisis.

La cuaternidad: morir para renacer

El ciclo vital de la mariposa huevo, oruga, crisálida y mariposa refleja la cuaternidad, símbolo de totalidad psíquica. Algo debe morir para que algo nuevo nazca. La crisálida es ese espacio intermedio: ni lo que fuimos, ni aún lo que seremos.

En terapia, muchas veces acompañamos a personas que están exactamente ahí. En ese entre. Donde ya no sirven las antiguas certezas, pero todavía no aparece la nueva forma. Ese estado no es patológico: es profundamente humano.

La Mariposa Monarca y el viaje del héroe

La migración de la mariposa monarca es una metáfora conmovedora del proceso de individuación. Recorre miles de kilómetros, guiada por un saber inscrito en su interior. Ninguna mariposa completa el viaje completo: son generaciones enteras las que lo continúan.

Así también ocurre con nuestro camino interior. Muchas veces no vemos el final, pero seguimos avanzando. El llamado está inscrito en nosotros, aunque intentemos silenciarlo siguiendo solo las demandas del mundo externo, lo que Jung llamó el espíritu de los tiempos, en lugar del espíritu de las profundidades.

Responder al llamado implica valentía. Implica elegir.

Elegir el camino estrecho

El mito de Hércules enfrentado a dos caminos el fácil y el virtuoso nos recuerda que la individuación no es el camino de la gratificación inmediata. La areté, entendida como el despliegue pleno de las propias capacidades, requiere compromiso, aprendizaje y transformación.

El camino del sí mismo suele comenzar estrecho y lleno de espinas. Pero, más adelante, se ensancha y florece.

La individuación como acto de sentido

La individuación suele intensificarse en la mitad de la vida, muchas veces gatillada por crisis existenciales. No como castigo, sino como oportunidad: una invitación a revisar el sentido, a rectificar el rumbo, a reconectar con lo esencial.

Buscar el propio tesoro como en El Principito requiere detenerse, escuchar, atreverse a mirar hacia adentro. No todos lo hacen. Pero quienes responden al llamado, aunque con miedo, inician un viaje transformador.

La mariposa interior

Clarissa Pinkola Estés describe a la Doncella Mariposa como aquella que une los contrarios, que fecunda la mente con sueños y la vida con sentido. Esa es también la tarea del alma: tomar un poco de aquí y ponerlo allá. Integrar. Transformar.

La individuación no es convertirse en alguien perfecto, sino en alguien integrado.

Si sientes que estás en un momento de cambio, de crisis o de búsqueda, no estás perdida ni perdido: estás en proceso. Acompañar ese camino con apoyo terapéutico puede marcar una diferencia profunda.

Te invito a explorar tu propio viaje de individuación, a escuchar tu llamado interior y a transformar la crisis en sentido.

Cuando el alma se atreve a atravesar su propia oscuridad, descubre que siempre tuvo alas.

Ps. Alejandra Cerda Suárez

Manejo de la ansiedad

Artículo: Manejo de la ansiedad

Aprender a habitar el presente con mayor calma

La vida actual nos enfrenta de manera constante a desafíos de rendimiento personal. Trabajo, familia, estudios y responsabilidades cotidianas exigen atención, energía y adaptación permanente. En este contexto, no resulta extraño que muchas personas desarrollen síntomas de ansiedad y estrés a lo largo de su vida.

La ansiedad no siempre aparece de forma evidente. A veces se manifiesta como dificultad para concentrarse, cansancio persistente, dolores musculares, cefaleas, alteraciones del sueño o cambios en el apetito. Otras veces se expresa como inquietud interna, irritabilidad o sensación de estar siempre corriendo contra el tiempo.

Cuando la ansiedad se mantiene elevada y sostenida, puede transformarse en un estrés negativo (a diferencia del eustrés), afectando tanto el bienestar emocional como la salud física. El cuerpo y la mente comienzan a resentirse, y el rendimiento cotidiano se ve alterado.

Comprender la ansiedad para cuidarnos mejor

Para mejorar la calidad de vida, el primer paso es reconocer cómo se expresa la ansiedad en cada persona. No todos la vivimos de la misma manera. Escuchar las señales del cuerpo y de las emociones permite intervenir a tiempo y desarrollar estrategias más saludables de afrontamiento.

La ansiedad, en sí misma, no es un enemigo. Es una respuesta natural del organismo frente a situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. El problema surge cuando esta respuesta se vuelve constante, intensa y desproporcionada, impidiéndonos disfrutar del presente.

Aprender a manejar la ansiedad implica desarrollar habilidades psicológicas que nos ayuden a regular el estrés y a relacionarnos de forma más amable con nuestras exigencias internas y externas.

Equilibrio emocional y vida cotidiana

Uno de los grandes desafíos de la vida adulta es encontrar equilibrio entre las demandas externas y las necesidades internas. Metas personales, expectativas propias y ajenas, cambios vitales y responsabilidades pueden generar una sensación permanente de presión.

Parte del trabajo terapéutico consiste en revisar cómo enfrentamos los cambios, qué lugar ocupan nuestras expectativas y cómo nos hablamos a nosotros mismos frente al error, el cansancio o la incertidumbre.

Reconocer y comprender nuestras emociones es clave. Las emociones no son un problema a eliminar, sino señales que nos orientan. Aprender a identificarlas y nombrarlas permite regularlas de manera más efectiva, disminuyendo la intensidad del malestar asociado al estrés.

Estrategias para el manejo de la ansiedad

Existen diversas estrategias que pueden ayudarnos a manejar mejor la ansiedad en la vida diaria. Entre ellas, el aprendizaje de técnicas de relajación, la mejora en la administración del tiempo y la capacidad de distinguir lo urgente de lo importante.

El mindfulness, o atención plena, también se presenta como una herramienta especialmente valiosa. A través de la práctica de estar presentes en el aquí y ahora, aprendemos a observar pensamientos y emociones sin juzgarlos, reduciendo la reactividad automática y favoreciendo una relación más consciente con nuestra experiencia interna.

Estas prácticas no buscan eliminar la ansiedad, sino modificar la forma en que nos relacionamos con ella, devolviéndonos mayor sensación de control, calma y claridad.

Ansiedad y autocuidado psicológico

El manejo de la ansiedad es un proceso gradual, que requiere práctica, paciencia y, muchas veces, acompañamiento profesional. Cuidar la salud mental no es un lujo, es una necesidad básica para una vida plena y saludable.

Aprender a escucharnos, a poner límites y a regular el estrés es una forma profunda de autocuidado y de responsabilidad con nuestro bienestar integral.

Si sientes que la ansiedad o el estrés están interfiriendo en tu vida diaria, buscar apoyo psicológico puede marcar una diferencia significativa. Acompañar este proceso en un espacio terapéutico permite desarrollar herramientas concretas y adaptadas a tu realidad personal.

Te invito a iniciar ese camino de mayor conciencia y bienestar.

Cuando aprendes a escuchar tu ansiedad, deja de paralizarte y comienzas a canalizarla de otra manera

Ps. Alejandra Cerda Suárez

Asertividad y comunicación

Artículo: Asertividad y comunicación

Asertividad: el arte de expresarte sin dejarte fuera

En nuestra vida cotidiana existen innumerables barreras que dificultan el contacto con lo más genuino de nosotros mismos. Muchas de ellas provienen de la sociedad, de sus expectativas y normas implícitas; otras nacen en nuestro propio interior, como el miedo al conflicto, al rechazo o a no ser aceptados.

Estas barreras no solo nos alejan de nuestros sentimientos, pensamientos y necesidades, sino que también interfieren en la forma en que nos relacionamos con los demás. Cuando la comunicación deja de ser honesta y auténtica, aparece el malestar: silencios que pesan, palabras que no se dicen, emociones que se reprimen.

Aquí es donde la asertividad se vuelve una herramienta fundamental.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es un estilo de comportamiento y comunicación que implica la capacidad de expresar lo que sentimos, pensamos y necesitamos de manera honesta, directa y respetuosa, tanto con nosotros mismos como con los otros.

Proviene del verbo inglés assert, que significa afirmar, sostener una opinión con seguridad y firmeza. Ser asertivo no es imponer ni someterse: es afirmarse. Es ocupar un lugar propio sin invadir el del otro, y sin desaparecer para evitar el conflicto.

La asertividad nos permite decir lo que necesitamos decir, incluso cuando es incómodo, sin agresión ni culpa.

Asertividad y derechos personales

Un aspecto central de la asertividad es reconocer que existen derechos personales básicos, estrechamente vinculados a los derechos humanos, que muchas veces olvidamos o negamos en nuestra vida diaria.

Algunos de estos derechos son:

  • Tengo derecho a decidir cómo manejar mi vida.
  • Tengo derecho a tener mis propios valores, creencias, opiniones y emociones, y a respetarme por ello.
  • Tengo derecho a no justificar ni explicar constantemente mis acciones o sentimientos.
  • Tengo derecho a expresar cómo deseo ser tratado.
  • Tengo derecho a decir no, no sé, no entiendo o no me importa.
  • Tengo derecho a pedir ayuda o información sin sentir culpa o vergüenza.
  • Tengo derecho a cambiar de opinión, cometer errores y aceptar las consecuencias.
  • Tengo derecho a quererme, incluso cuando no soy perfecto.
  • Tengo derecho a construir relaciones positivas, satisfactorias y libres.
  • Tengo derecho a cambiar y desarrollar mi vida en la dirección que yo elija.

Reconocer estos derechos no significa actuar de manera egoísta, sino responsable. Es asumir que nuestro bienestar importa.

Cuando la asertividad está ausente

Cuando no creemos que tenemos derecho a expresarnos, solemos adoptar estilos de comunicación pasivos o agresivos. En la pasividad, nos callamos, cedemos en exceso y postergamos nuestras necesidades. En la agresividad, nos defendemos atacando, generando distancia y conflicto.

Ambos extremos suelen conducir a lo mismo: ansiedad, resentimiento, sensación de herida interna y desconexión emocional.

La asertividad, en cambio, abre un espacio de encuentro: con uno mismo y con los demás.

Asertividad como acto de autocuidado

Aprender a ser asertivo es un proceso. Implica revisar creencias, practicar nuevas formas de comunicación y, muchas veces, atravesar el miedo a decepcionar o a ser rechazado.

Pero cada vez que nos expresamos con claridad y respeto, fortalecemos nuestra autoestima y construimos vínculos más sanos y auténticos.

Ser asertivo es un acto profundo de autocuidado psicológico.

Si te cuesta poner límites, expresar lo que sientes o defender tus necesidades sin culpa, la asertividad puede aprenderse y entrenarse. El acompañamiento terapéutico es un espacio seguro para desarrollar esta habilidad y transformar tu forma de relacionarte contigo y con los demás.

Te invito a iniciar ese proceso y a recuperar tu PROPIA VOZ.

Cuando te das permiso para expresarte con verdad, dejas de herirte para sostener a los demás

Ps. Alejandra Cerda Suárez

Masaje infantil Shantala

Artículo: Masaje infantil

Masaje Shantala para bebés: acariciar con amor, construir apego

El contacto es uno de los primeros lenguajes del ser humano. Antes de las palabras, el bebé conoce el mundo a través de la piel, del ritmo, del sostén y de la presencia amorosa de quien lo cuida. En este contexto, el masaje Shantala se presenta como una poderosa herramienta de vínculo, regulación emocional y desarrollo temprano.

De origen hindú, el masaje Shantala consiste en una serie de presiones suaves y movimientos rítmicos realizados con las manos sobre distintas zonas del cuerpo del bebé, incluyendo la elongación delicada de piernas y brazos. No se trata solo de una técnica corporal, sino de una experiencia profunda de encuentro.

Un saber ancestral llevado a Occidente

Esta práctica fue dada a conocer en Occidente por el pediatra francés Frédérick Leboyer, quien observó a una madre llamada Shantala masajear a su hijo con una presencia plena y amorosa. Impresionado por los efectos de esta práctica, Leboyer sistematizó la técnica y la difundió, respetando su espíritu original: el masaje como acto de amor consciente.

Desde entonces, el masaje Shantala ha sido ampliamente recomendado por sus beneficios tanto físicos como emocionales.

Beneficios para el desarrollo del bebé

Diversos estudios han demostrado que el masaje Shantala favorece el desarrollo psicomotor y afectivo del bebé. Entre los principales beneficios observados se encuentran:

  • Disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
  • Aumento de niveles de oxitocina, hormona del amor.
  • Mayor ganancia de peso en lactantes.
  • Patrones de llanto más estables y mayor regulación emocional.
  • Mejor desarrollo motor e intelectual.

Por estos motivos, esta técnica ha sido especialmente recomendada para bebés prematuros, contribuyendo a su bienestar integral y a una mejor adaptación al entorno.

Masaje y apego: una base segura

Uno de los aportes más valiosos del masaje Shantala es su impacto en el fortalecimiento del apego seguro. A través del contacto respetuoso, la mirada, la voz y la presencia consciente, el bebé experimenta una sensación profunda de seguridad y confianza.

El masaje no solo relaja al bebé, sino que también invita a madres, padres y cuidadores a regular su propio estado emocional antes de tocar. Cuando el adulto está calmado y presente, el bebé lo percibe, y ese estado se transmite. Así, el masaje se transforma en un espacio de co-regulación emocional y conexión profunda.

Un espacio de aprendizaje y encuentro

Aprender masaje Shantala no es solo adquirir una técnica, sino comprender su sentido. Integrar el conocimiento teórico con la experiencia práctica permite que el masaje se convierta en un ritual cotidiano, un momento de pausa y presencia compartida.

Cada bebé es único, y el masaje se adapta a su ritmo, respetando sus señales y necesidades. En ese respeto, se construye un vínculo sano.

El taller

Si deseas aprender esta técnica y vivir una experiencia de conexión profunda con tu bebé, te invito a participar en el Taller de Masaje Shantala para Bebés, un espacio individual madrehijo/a, guiado por mí.

Características del taller:

  • Sesión individual madre/padrebebé.
  • Duración: 1,5 horas.
  • Edad ideal del bebé: entre 1 y 18 meses.
  • Materiales: colchoneta y toalla (aceites incluidos).
  • Valor: $30.000 (reembolsable en isapres).
  • Opción de segunda sesión de seguimiento a valor preferencial.

Este taller es una invitación a detenerse, tocar con amor y fortalecer el vínculo desde los primeros meses de vida.

Cuando las manos tocan con presencia y amor, el cuerpo del bebé aprende que el mundo es un lugar seguro

Ps. Alejandra Cerda Suárez